Julio César Chávez Junior volvió a la actividad en Twitter y ahora dio a conocer su proyecto de enfrentarse al británico Martin Murray en octubre próximo, en peso supermediano.

 De inmediato hubo reacción de gente de boxeo en el sentido de que el Hijo de la Leyenda dejó mucho que desear en lo que se suponía que era la pelea más importante de su carrera, pero no hizo más que desempeñar el papel de sparring del jalisciense Saúl “Canelo” Álvarez, el pasado 6 de mayo en la T-Mobile Arena de Las Vegas.

Todos los medios de comunicación se enfocaron en la pasada preparación del Júnior. El muchacho de Culiacán anunció con bombo y platillos la contratación del veterano entrenadorNacho Beristáin, quien aprovechó para lucirse ante las cámaras en sus supuestos movimientos de corrección de defectos del peleador sinaloense, pero, por lo ocurrido a la hora de la verdad, sin redituarle ningún beneficio.

Luego del sonoro fracaso, Nacho se desligó de cualquier responsabilidad al manifestar que Julio hizo cosas inapropiadas antes de subir al cuadrilátero, como fue presuntamente someterse a un masaje que, “lejos de ayudarle, le perjudicó”. En el terreno de los hechos, Chávez hijo no se miró afectado en sus movimientos y fue simplemente que se topó con un enemigo de una mejor técnica y una determinación a toda prueba.

Para colmo, después de la contienda, el Júnior se vio envuelto en un escándalo provocado por un video en el que aparece junto a mujeres de la vida galante en una habitación de Las Vegas y en estado inconveniente junto a unos “amigos de ocasión”.

De acuerdo con el comunicado que el Júnior emitió este sábado, y el cual titula “México vs. Inglaterra”, su reaparición tendrá lugar en Los Ángeles, Las Vegas o en una ciudad de Texas.

Murray tiene marca de 35-4, 16 nocauts y un empate. En sus dos últimas salidas se impuso aGabriel Rosado y Nuhu Lawal. Previamente, el europeo sufrió reveses contra  George Grover, Arthur Abraham, Gennady Golovkin y Sergio Martínez, puros enemigos de calibre, y quizá por ello el Júnior lo haya elegido como adversario, en un intento por recobrar la cada vez más lejana confianza de sus seguidores.