Kamame Hayashi, trabaja en un nuevo robot para que tenga la capacidad de cumplir con las funciones necesarias para despertar la empatía de un ser humano y llegar a remediar la soledad.

El robot Pepper fue comercializado en el año 2015 como el primer autómata con la capacidad de poder interpretar las emociones y el lenguaje de los seres humanos y se ha convertido en uno de los rostros más reconocibles de la vanguardia japonesa, pudiendo interactuar de una manera sorprendente con varias personas tanto dentro como fuera del hogar.

“Fue un enorme paso adelante en la robótica y demostró que el mercado de los autómatas domésticos tiene un gran potencial”, afirma Hayashi. “No me interesan las máquinas que sustituyen o emulan labores humanas, sino aquellas que nos pueden ayudar a sentirnos mejor”, es lo que explica Hayashi.

Hayashi lideró al equipo que concibió al humanoide y cada una de sus fases de desarrollo, hasta llegar a su anatomía curvilínea. El robot tuvo una gran venta, ya que en su lanzamiento vendió las primeras 1000 unidades en tan solo un minuto.