Ayer por la tarde se iba a llevar a cabo el duelo entre el Weste Ham United y el Manchester United, en lo que sería el último juego disputado en Boleyn Ground, pues el cuadro de los Hammers se mudará para la siguiente temporada al Estadio Olímpico de Londres.

La victoria fue de 3-2 a favor de los londinenses, y con esto complicaban al cuadro de los Red Devils su pase a la repesca de la Champions League, en dónde se pelean el único puesto que sobra contra el Manchester City.

Lamentablemente lo que se llevó las miradas el día de ayer fue lo sucedido a las afueras del estadio del cuadro local, cuando cientos de aficionados apedrearon y aventaron gases lacrimógenos al autobús del Manchester United a su llegada a Boleyn Ground.

Afortunadamente los hechos no pasaron a mayores, pues lo único que resultó afectado fue un vidrío del camión, pero si retrasaron el encuentro por 45 minutos.

Las autoridades calmaron la situación y lograron impedir que los aficionados destrozaran el transporte de la escuadra de Manchester.

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